Saturday, July 3, 2010

Con tropel

Tenia ya tiempo que no sabia quien era el, el paso de ser de todo lo que movía a todo lo que necesitaba ser movido. Y no fue culpa mía, no fue culpa de el, fue culpa del que llamo al cambio y le pidió que viniera. Mi memoria es magnifica porque justo cuando estaba sucediendo me dije una y otra vez que debía escribirlo. La brisa de esa noche no era fría, pero yo hubiera querido tanto que lo fuera que se sentía así. El: un extraño que una vez conocí sentado a mi izquierda. Yo: una extraña que una vez yo conocí sentada a su derecha. Ambos queríamos ignorar nuestra presencia en esa habitación. Pero su manera de ignorarme fue poner su brazo alrededor de mi y yo no tuve de otra que ignorar eso. La ráfaga de recuerdos malos y buenos como una película pasaban enfrente de mis ojos. Y quien sabe, talvez enfrente de “nuestros” ojos. Sentí que sus dedos rozaron tímida y repentinamente mi antebrazo. Se me helaron los pensamientos. Volvieron, y mientras esas fotos corrían en mi mente me puse a contar para ver cuanto tardaba en hacer otro movimiento como aquel. Uno ..dos ...tres ..cuatro.. El suspenso se hacia tanto, porque hacia tanto que no me tocada, la ultima vez los besos no faltaron y ahora yo estaba rogando por un simple reflejo. Cinco ...seis ...siete recuerdo esa vez, como me quito la ropa con tanta sutileza que parecía como si lo estuviera haciendo por mortificarme. Ocho ...nueve ...diez ...once ..el siempre besaba con tanta calma y me daba tiempo de pensarlo, de analizar sus labios, de entenderlos, de intentarlo todo de un solo beso. Doce ...trece ...catorce ..sentía una presión imaginaria de sus dedos como si quisiera hacer algún movimiento.. quince ...dieciséis ...diecisiete ...

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